
Todos tenemos personas muy queridas para nosotros que en algun tiempo han sido muy preciadas por motivos especiales, y yo no soy la excepcion. Este personaje aparecio en mi vida en un tiempo un poco dificil para mi, lleno de dudas y vacilaciones en cuanto a nuestra propia existencia, los motivos por los cuales estamos aqui en este mundo y los caminos que debemos tomar para justificar la vida que Dios nos dio.
Este amigo, como lo llamaremos, un dia de verano me obsequio algo que venia a significar todo el afecto que nos teniamos, que se habia generado en la convivencia diaria y en nuestro compartir vivencias que abarcaban nuestro mundo secreto. Me dio un Bombom de chocolate, envuelto delicadamente en un papel metalico escarlata, y que atesore como si fuese lo unico que importara en el mundo entero, como si todo lo que existia hasta ese momento perdiera su importancia, para centrarse en ese unico objeto de un valor incalculable para mi y que vendria a ser el fiel representante del mas limpio y transparente sentimiento experimentado en compañia de esta persona que lo era todo.
Lo guardaba en distintos lugares de mi casa, para que nadie ni si quiera con la mirada pudiese romper aquel encanto que tenia mi regalo, era solo mio, y no queria que nadie se interpusiera entre el y yo.
Pero como todo lo que empieza en algun momento tiene que acabar, con el paso del tiempo esta relacion de afecto y cariño se alejo de mi vida, para dar paso a otras instancias que igualmente importantes llenaron mi vida y solo me quedo de el este muy codiciado bombom que tanto guarde, bien escondido de todos en un rinconcito de mis pertenencias personales.
Hoy me volvi a reencontrar con el chocolate, ya con su envoltorio muy ajado, pero intacto en su estado de golosina, le di el fin para lo cual fue creado... despues de evaluar la situacion hoy, vivida hace tanto tiempo y pensar bastante en el asunto... me lo comi.
Creo que nuestra vida esta hecha de muchos pedacitos de vivencias, de momentos que vamos atesorando, de sentimientos que aunque pasados, y quedan tan bien estampadas en nuestra memoria que son imposibles de borrar. Y eso no tiene nada que ver con la parte material de las cosas si no con lo que sentimos y lo que somos capaces de entregar en un momento especifico. Al menos los recuerdos que guardo de mi amigo siguen intactos aun sin el bombom.
Despues de todo este episodio de mi vida, reafirma lo que he sabido por mucho tiempo, y que vuelvo a confirmar ahora... Me encanta el chocolate!!
Este amigo, como lo llamaremos, un dia de verano me obsequio algo que venia a significar todo el afecto que nos teniamos, que se habia generado en la convivencia diaria y en nuestro compartir vivencias que abarcaban nuestro mundo secreto. Me dio un Bombom de chocolate, envuelto delicadamente en un papel metalico escarlata, y que atesore como si fuese lo unico que importara en el mundo entero, como si todo lo que existia hasta ese momento perdiera su importancia, para centrarse en ese unico objeto de un valor incalculable para mi y que vendria a ser el fiel representante del mas limpio y transparente sentimiento experimentado en compañia de esta persona que lo era todo.
Lo guardaba en distintos lugares de mi casa, para que nadie ni si quiera con la mirada pudiese romper aquel encanto que tenia mi regalo, era solo mio, y no queria que nadie se interpusiera entre el y yo.
Pero como todo lo que empieza en algun momento tiene que acabar, con el paso del tiempo esta relacion de afecto y cariño se alejo de mi vida, para dar paso a otras instancias que igualmente importantes llenaron mi vida y solo me quedo de el este muy codiciado bombom que tanto guarde, bien escondido de todos en un rinconcito de mis pertenencias personales.
Hoy me volvi a reencontrar con el chocolate, ya con su envoltorio muy ajado, pero intacto en su estado de golosina, le di el fin para lo cual fue creado... despues de evaluar la situacion hoy, vivida hace tanto tiempo y pensar bastante en el asunto... me lo comi.
Creo que nuestra vida esta hecha de muchos pedacitos de vivencias, de momentos que vamos atesorando, de sentimientos que aunque pasados, y quedan tan bien estampadas en nuestra memoria que son imposibles de borrar. Y eso no tiene nada que ver con la parte material de las cosas si no con lo que sentimos y lo que somos capaces de entregar en un momento especifico. Al menos los recuerdos que guardo de mi amigo siguen intactos aun sin el bombom.
Despues de todo este episodio de mi vida, reafirma lo que he sabido por mucho tiempo, y que vuelvo a confirmar ahora... Me encanta el chocolate!!

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